Por arriba, tenemos a las castas dominantes que viven por, para y de los bienes materiales. Por abajo, tenemos al pueblo que sufre directamente la opresión de las castas dominantes y que se ve empujado al ejercicio legítimo de alienación en todas sus diversas formas. En el medio, hay una mezcla de oprimidos, cuasi oprimidos y cuasi libres que disfruta de pseudo privilegios en tanto que no se ven empujados directamente a «nada» en concreto. Los de arriba carecen de cualquier tipo de emoción y sólo quieren gobernar para perpetuar, cuando no mejorar, su poder -real y simbólico-. Los de abajo y del medio, en tanto que sufren injustamente las consecuencias indeseadas del azaroso arbitrio, sufren, y por lo tanto sienten, y como sienten, tienden siempre a alguna forma de conflicto. El principio resultante de todos esto es que los pocos de arriba gozan de una lucha aparentemente feliz y psicopática (pues su felicidad se basa, precisamente, en lo aparente de la felicidad y no en lo sustancial de la misma, sin importarles lo que es bueno o malo, ni lo que está bien o mal, para la mayoría), mientras que los muchos de abajo y del medio sufren la discordia de las pasiones humanas pero viven la vida de forma mucho más acorde a nuestra naturaleza -pues vivir conforme a nuestras emociones es verdadero arquetipo de vida-. Las cosas materiales no atribuyen cualidades humanas a quienes las poseen, mientras que la práctica de unos determinados valores sí que humaniza a quienes los promueven.
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16 may 2012
Una síntesis a la dialéctica de clases
Etiquetas:
bien,
clases,
dialéctica,
emociones,
mal,
materialismo,
naturaleza,
psicopatía,
síntesis,
vida
1 sept 2010
7 ago 2010
Canto para Briseida
Briseida,
no
te conozco todavía
pero
pienso en ti, en cómo serás;
adivino
en tus ojos
el
fulgor de una belleza repentina.
No
serás nunca diosa ni princesa,
en la tierra todo son mentiras.
Hoy
tu madre está ausente,
aún
no conozco el tacto de su piel
ni
reconocer puedo el aliento de su voz.
Su
rostro tampoco puedo dibujarlo
aunque
en sueños a veces lo imagino,
en
él puedo verte,
o eso quisiera!
Sé
que serás, al menos,
lo
más querido por mi corazón
hoy
afligido y expectante;
serás,
como el pasto verde y fresco,
su
mejor y más tierno alimento.
Oh,
Briseida,
eres
como un canto de sirenas
en
esta odisea que es la vida terrenal,
abrupta
como colinas escarpadas
y
sobretodo incierta como el hado inescrutable.
Recordaré
este momento,
como
un momento pretérito y fecundo,
porque
mañana, quién sabe cuándo,
te
meceré en mis brazos
embelesado de amor.
Serás,
oh,
mi querida Briseida,
fértil
en futuros bienaventurados
y
diestra en la danza
que
sólo enseña la felicidad.
Ama,
ama por encima de todas las cosas,
ése,
ése es mi único consejo!
Sólo
el amor puede conducirte
por
la senda de la vida verdadera.
Pero,
por ahora, tengo que dejarte,
dejar
este sueño tengo porque,
como
ya sabes,
esto
tan sólo es sueño;
un
ensueño de ti,
Briseida,
la
niña más bella que imaginar puedo
y
la vida , la vida que tanto anhelo!
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